| 1. El colchón |
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El colchón debe ofrecerle a quien duerme un buen apoyo anatómico para el cuerpo en todas las posturas durante el sueño. |
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Un buen colchón soporta todo el cuerpo de forma uniforme y se adapta a la forma del cuerpo. Solo cede en aquellos lugares (elasticidad puntual) en donde se carga pero no en todo su entorno cercano. |
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La postura de una persona que duerme varÃa entre 30 y 50 veces por noche, por eso el colchón debe oscilar lo menos posible tras el impulso.. |
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Un buen colchón debe transportar los fluidos corporales que se generan al aire de la habitación proporcionando asà un agradable ambiente seco para el sueño (circulación del aire vertical y horizontal). |
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Se recomienda cambiar un buen colchón al cabo de 7-10 años, ya que las propiedades higiénicas son cada vez menores y se produce un desgaste de los materiales del tapizado. |
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También es aconsejable adaptar el grado de dureza del colchón al peso de cada persona que duerme sobre é. |
2. El somier de lamas |
Un buen somier de lamas se debe adaptar exactamente a las caracterÃsticas anatómicas del cuerpo. Cada parte del cuerpo exige requisitos diferentes. La zona de la nuca debe estar ligeramente elevada, la zona de los hombros y de los glúteos ligeramente más abajo y la zona de la curvatura de la columna debe tener de nuevo un efecto de apoyo |
Resumiendo se puede afirmar lo siguiente:
Un somier de lamas capaz de adaptarse es tan importante como un colchón con elasticidad puntual.
Recomendación: haga una prueba tumbándose y déjese asesorar detalladamente. |